giovedì 6 novembre 2014

Lempira que Come, descubriendo sabores de todo el mundo

Lempira, cacique indio de Honduras, fue un personaje muy honrado en la historia del país. Luchó en la invasión contra los españoles durante la década de 1530, y hoy en día, la moneda del país centroamericano le rinde homenaje al personaje.
Tras este personaje, una pareja afincada en Centroamérica,  curiosa y amante de la comida y el buen vino, decidió lanzarse a probar cada sabor de cada gastronomía. Así, con su página web www.lampiraquecome.com, podemos viajar por restaurantes, puestos de comidas y bares de todo el mundo.
Hablamos con Lempira, su protagonista, para saber más sobre el blog y sobre sus experiencias a través del paladar.

Por Ana Peinado

Sabemos que eres amante de la comida desde hace tiempo, pero nos gustaría saber cuál fue el momento en el que decidistes crear el blog y compartidlo con el resto del mundo. ¿Fue comiendo en algún sitio en particular?

En realidad el Lempira que come nace como un homenaje a uno de los mejores cocineros del país, a sus carnitas catrachas y su salsa picante: el Chele, quien vendía en un puesto situado frente al Estadio Nacional y la Feria del Agricultor. Cuando el Chele sufrió el pasado 23 de Octubre de 2013 en carne propia la terrible violencia que azota Honduras desde hace ya demasiado tiempo, pensamos que algo había que hacer al respecto. Sentíamos la necesidad de cantar a los cuatro vientos que no puede continuar esta violencia tan cruda y voraz que es capaz de asesinar a sangre fría incluso a personas que hacen de su vida una entrega incondicional de amor al prójimo.


El Chele era puro corazón y transmitía su candor hacia el otro en forma de las mejores carnitas que han existido en Tegucigalpa, y probablemente en Honduras y el mundo. Así lo sentimos el primer día que las probamos. Las carnitas del Chele eran una auténtica delicia… la carne jugosa, tersa, el chimichurri recién hecho, con aceite de oliva virgen, el frijol elaborado con tanto mimo y cariño y las tortillas de maíz, que hacía su esposa, culminaban un platillo perfecto. Por no hablar de la salsa picante. ¡Qué maravilla de chile! Sin duda, el mejor que hemos probado. Y lo mataron. Y mataron con él mucho más. Porque con cada muerte violenta en el país muere la cultura, muere la razón, muere la amistad, muere Honduras. Y muere su gastronomía. Por eso quisimos rendir homenaje al Chele y a todos y todas las personas que en Honduras cocinan con amor; porque son bastantes y muy pocas veces son reconocidas. Por eso, el Blog tiene una categoría especial para valorar los Puestos de Comida. Esos lugares imprescindibles que dan vida y alma a la ciudad, al pueblo. En esos puestos de comida se respira el pulso de la gastronomía popular y es posible comer tan bien en ellos, como en los más reputados y laureados restaurantes del mundo. Eso sí, ¡no en todos! Hay puestos de comida de categoría universal, como el del Chele… así que el Blog cumple otra función menos trascendental y más mundana: orientar al comensal para que sepa dónde se come bien y dónde mejor.

Su blog cuenta historias de lugares de Europa, Sudamérica,... pero también se centra mucho en Honduras. La gastronomía hondureña es rica, entre otros motivos, por tener influencias criollas, pre colombinas e incluso africanas. ¿Cuál es su plato más típico?¿Y qué es lo más curioso o destacable de su gastronomía?

Sí, nos centramos en Honduras que es donde residimos, pero también hablamos de gastronomía centroamericana, latinoamericana y a veces también europea, cuando logramos hacer una escapada. Nos encanta comer, beber y viajar, definitivamente… y como la gastronomía latinoamericana es tan rica por la mixtura de la que hablas siempre es posible sorprenderse, encontrar nuevos sabores, nuevos ingredientes, nuevas sazones que no conocías.

En Honduras la influencia afro está presente en las islas de la bahía (ese paraíso terrenal conformado por Roatán, Guanaja y Utila que es muy valorado en Italia) y en la costa caribe fundamentalmente. Sus raíces culturales se notan en la gastronomía, que nutren de ingredientes como el coco o el plátano. En Honduras, también hay cierta influencia indígena, aunque no tanta como en el vecino Guatemala. La influencia criolla, desde luego, fue determinante y es la más extendida en el país.

Al Lempira que come le fascina el tapado olanchano y el tapado costeño, que es un guiso de un corte de carne de res llamado tasajo que se elabora ahumado y en salazón. Dependiendo del tapado del que se trate, éste lleva chorizo especiado, y costilla de cerdo ahumada, además de yuca, plátanos verdes y maduros. Se llama tapado porque el guiso se cubre con las conchas de los plátanos, que ayudan a mantener el calor del guiso a una temperatura constante de cocción muy lenta. El tapado olanchano, es más seco que el costeño y no utiliza coco. Al servir, se añade cilantro fresco picado. Es, sencillamente, ES PEC TA CU LAR. El platillo que más apasiona al Lempira que come.

Pero hay muchas otras elaboraciones hondureñas fundamentales, como las derivadas del maíz, uno de los productos ancestrales de nuestras raíces indígenas. Con el maíz se elabora la tortilla, acompañante de toda comida catracha que se precie, el atol, las fritas, las montucas, los tamalitos y otras muchas delicias hondureñas. La importancia cultural del maíz se sigue dejando sentir en el país. Por ejemplo, hay zonas en las que cuando nace un bebé, la familia siembra una mazorca y los años del niño se cuentan desde el día en que se sembró… es hermoso escuchar frases como: “Y cuánto tiempo tiene?” “lo sembré hace 8 meses”… esa es parte de la tradición que, de un modo u otro, reflejamos en el blog.

El blog no solo cuenta recetas y lugares donde se puede degustar buena comida, se trata también de conocer que historia hay detrás de cada comida y receta, de quienes la preparan,…Teniendo en cuenta que has visitado muchos países, ¿qué se siente al conocer tantas historias diversas? ¿Qué podemos aprender desde el punto de vista gatronómico de cada país?

Intentamos contar lo que nos transmite la comida. Creemos que ésta es una expresión artística más del ser humano… o, cuanto menos, una expresión cultural que suele decir mucho de la historia, usos y costumbres de un país, una familia, una región. Las manos que están detrás de una receta son importantes. Los puntos de cocción, los truquitos en la elaboración de la receta, o, como algunos dicen, el amor que se le pone, resultan esenciales. Es por eso que cuando nos acercamos a un puesto de comida que nos gusta siempre intentamos saber algo más de quién está detrás… hay historias impresionantes. Recetas que se han ido heredando a lo largo del tiempo… y vale una alegría contarlas, porque si no se pierden. Como se perdió la receta del chile que elaboraba el Chele en sus carnitas…

O como se pierden puestos de comida populares. En Honduras, en los últimos años hemos vivido una invasión de cadenas de comida rápida. Un tipo de comida que dice mucho de la cultura del consumo capitalista de la que son hijas. Comidas que no se hacen para dar amor al comensal, sino para maximizar los beneficios. Para muchos puestos de comida de Honduras, fue imposible competir con esos monstruos (enormes establecimientos, parqueos gratuitos, juegos para niños y precios muy ajustados), más aún, porque ingresaron al país con exención de impuestos… esto para dar cuenta de que detrás de la comida ¡hay mucho!...

Pensamos que se puede aprender muchísimo de la gastronomía, y disfrutar más aún. Nosotros siempre decimos que hay pocas cosas más apasionantes y estimulantes que probar un nuevo sabor, una nueva receta, un ingrediente desconocido… y más si es viajando: en las callejuelas de una medina marroquí, en la rivera del rio Rihn, en el barrio de Sultanahmet en Estambul, en la plaza de la corredera de Córdoba, en nuestras espectaculares playas de Roatán, en las esquinas de Oaxaca, en el lago Titikaka, o… en las mesas de los más deliciosos y reputados restaurantes del mundo.
Disfrutando la comida, se aprende a amar… ni más ni menos.

Hemos visto que has comido en algunos de los mejores restaurantes del mundo, ¿cómo es la experiencia en estos locales?

Hemos tenido la inmensa fortuna de poder comer en varios de los reconocidos como los mejores restaurantes del mundo, y, la verdad, es que para nosotros fue una experiencia casi mística. Recordamos especialmente las dos hermosas veladas que disfrutamos en El Bulli, un restaurante que ha escrito un antes y un después en la historia de la gastronomía universal. Un referente vivo que ha cambiado radicalmente la forma de entender la alta cocina, inventando nuevas técnicas de elaboración e incluso un nuevo lenguaje gastronómico. Ferrán Adriá y su hermano Albert, junto con otros muchos impresionantes Chefs consiguieron emocionarnos, lágrimas incluidas, en una montaña rusa de sensaciones de más de 4 horas de duración en las que degustamos más de 35 elaboraciones diferentes. Algo absolutamente impresionante.

Pero no sólo de El Bulli vive en nuestros recuerdos. El Celler de Can Roca, que ha sido nombrado segundo mejor restaurante del mundo este año, es otro templo de la gastronomía que nos enamoró por su elegancia, su perfección… o DiverXo, de Babiz Muñoz, en Madrid, con un estilo rompedor, provocador, sorprendente. Una cocina de contrastes, de sabores potentes y emociones fuertes que no te dejan descansar… volviendo a Latinoamérica, hay que mencionar grandes restaurantes peruanos, como Astrid y Gastón, o mexicanos, como Paxia o Pujol en los que el Lempira disfrutó de lo lindo. O la India, donde descubrió una gastronomía apasionante de intensos y especiados sabores, como en Punjabi by Nature, Veda o Bukhara que seguramente fueran merecedores de estrella Michelín, si la famosa guía se preocupara también de ese país.

En estos templos de la comida, las emociones van y vienen, suben, bajan, entran y no salen nunca… se quedan en los recuerdos para siempre. Pero, una cosa hay que decir claramente: cuando la comida es auténtica, hay amor y está bien elaborada, se disfruta tanto en un puesto de comida callejero, como en un restaurante de estas características. En este sentido, podemos afirmar que en Honduras hay puestos de comida de nivel mundial, como las baleadas de Doña Oneyda en Roatán, o el atol de Yoselin… lugares donde uno puede morirse de placer y disfrutar tanto, aunque de modo distinto, como en los restaurantes mencionados…
  
Aparte de la comida, eres amante del buen vino, ¿qué es para ti el precio de un buen vino? ¿Y cuáles son tus preferidos? Respecto a Honduras, ¿nos podrías hablar de su oferta de vinos?

El vino es también un universo maravilloso y ancestral. Elaboramos vino desde el Neolítico… la bodega más antigua que se ha encontrado hasta la fecha data del 6.000 A.C. en la zona de Armenia. Además, el vino siempre se ha relacionado con la deidad… en la Grecia Clásica, Dionisio, en la Roma clásica, Baco… en el cristianismo, la sangre de Cristo. Está claro que hablar de vino es hablar de algo más que una simple bebida…

El Lempira que come dice que el vino es al amor, lo que la cerveza a la amistad. No se hasta qué punto… pero desde luego, un buen vino tiene mucho que ver con el amor (y la amistad). Y, sí, nos encanta el vino. Nos apasiona… Otra cosa es el mercado del vino, que ha logrado desligar el costo de producción del precio final de venta, de tal modo que hoy en día es posible que una botella de vino se venda a precios absolutamente desproporcionados, que nada tienen que ver con su costo de producción. Algunos estudios concluyen que elaborar un vino con las mejores herramientas, en las mejores zonas y, por así decirlo, a “todo lujo” no cuesta más de unos 60-80 € por botella, sin embargo, hay vinos en el mercado que se venden a 6.000 u 8.000 € la botella. Está claro que se debe a otros factores tales como la exclusividad, el lujo, el posicionamiento de mercado…


Entre nuestros vinos favoritos tenemos que mencionar los vinos de Jerez y Montilla Moriles (finos, amontillados, olorosos y Pedro Ximénez), los Rioja viejos, los Borgoña (qué delicia la Pinot Noir), los vinos tintos que se están produciendo en Galicia, los champagnes, los riesling alemanes (y franceses), los Tokaj húngaros, y también algunos vinos muy interesantes de altura argentinos como los Achaval Ferrer, por ejemplo. También disfrutamos los Oporto con años y los vinos que provienen de suelos volcánicos como los de Canarias, o el Etna. Son vinos muy personales, con una expresión mineral muy marcada que no gusta a todos, pero que aportan una magia especial.

En cuanto a Honduras, y Centroamérica en general, el camino que falta por recorrer es enorme. Primero, porque no ha sido una zona de consumo generalizado (el calor tiene bastante que ver), y segundo porque no es zona productora. El ingreso de vinos al país sigue siendo algo complicado, y la venta no es sencilla. No hay cultura vitivinícola y tampoco parece haber mucho interés en propiciarla. Las grandes distribuidoras de licores que traen vino a Honduras, o bien no saben cómo transmitir el gusto por el vino, o bien no se preocupan por ello. El resultado es que ingresan pocos vinos, generalmente de baja calidad, lo que dificulta sobre manera la construcción del gusto y el apetito por el vino. Además, faltan profesionales o amantes del vino que puedan dar a conocer las virtudes de esta maravilla de la humanidad (también falta quién esté dispuesto a pagarles para que lo hagan). El panorama es complicado… aún así, algunas cosas ricas se encuentran, buscando un poco.

Por último, en el blog hemos podido ver que Italia está entre uno de los países visitados, ¿qué te parece su gastronomía y su vino? ¿Y la de la Toscana? Si has estado en Florencia, ¿qué restaurante o lugar recomendarías?

Italia tiene una gastronomía de primer nivel mundial. Una gastronomía que va mucho más allá de la pizza y la pasta… una gastronomía a la que el Lempira, por razones familiares, está ligado de nacimiento… y la relación con la pasta ha sido, desde siempre, muy cercana. Por ejemplo, en la casa de la Nonna se elaboraba pasta fresca con bastante frecuencia: tallarines. Y los 29 de cada mes, gnochis. El plato que más se celebraba eran los sorrentinos, una especie de ravioli relleno de ricota y pollo del que algún día daremos cuenta en el blog, porque es un patrimonio familiar que vale una alegría compartir… Así, ¡qué podemos decir de la comida italiana! Riquísima, deliciosa.

En la última visita a Italia fuimos a Milán. No conocíamos, y nos gustó bastante. Tuvimos la suerte de encontrar espacio en el restaurante biestrellado Aimo e Nadia, comida de raíz tradicional del norte de Italia actualizada. Nos encantó por su elegancia. Recordamos especialmente del menú el juego con los fondos y la pasta rellena. Potencia sápida… Florencia nos queda lejos en el recuerdo: en la infancia concretamente, así que no podríamos decir mucho más de lo evidente: es una de las ciudades más bellas del mundo. La volveríamos a visitar encantados… Le tenemos muchas ganas a la famosa Enoteca Pinchiorri, por su memorable carta de vinos, y tenemos intriga a Le Tre Lune, pero estamos seguros que tratándose de Florencia habrá decenas de impresionantes opciones que nos encantaría probar…
  
En cuanto al vino, hay que decirlo claramente, en Italia se elaboran algunos de los mejores vinos del mundo. Y no sólo en la Toscana, con sus archifamosos Súper Toscanos como Sassicaia, o Tignanello, o los brunello di Montalcino, o los Chianti; también en Piamonte (Barolo) y en otras zonas menos conocidas pero interesantísimas como el Etna… A Honduras llegan algunos buenos vinos italianos. A ver si un día les dedicamos un post completo…

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mercoledì 5 novembre 2014

Did you know that Italian is the Fourth most studied Language in the World?


by Ilaria Gelichi


Yes, that's true: the language of Dante Alighieri is the most studied in the world after English, French and Spanish, and surpasses Chinese, Japanese and German. Considering that Italian is the 19th most spoken language in the world with about 85 million speakers, this is quite a triumph.

It is the confirmation that la bella lingua has lots of supporters and lovers in every corner of the world. But why do so many people want to study Italian?

There are several reasons. Italian culture is one of them: Italian is more than a language, it is a way of thinking and living.
Its musicality attracts the ear and the heart: Opera was born in the Italian language, so foreign singers need to be fluent in Italian to sing operas.
Food is another great push, as well as arts, architecture or design: several words in these fields are Italian or have Italian roots, and if you know the language you are a step ahead.
Moreover, if you know Italian you will be able to read the original version of one of the world's literature masterpieces: Dante's Divine Comedy.
Last but not least, according to UNESCO (the cultural and educational agency for the United Nations) the most of the world's cultural heritage sites are in Italy.

Still looking for your own reason to study Italian? Come to Florence, surrounded by beauty, and you will find one for sure.


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lunedì 3 novembre 2014

Ser profesora de la lengua italiana


Ser profesora de italiano es uno de los trabajos más bonitos. Te pone en contacto con el mundo entero tanto gente joven como mayor. Te abre nuevos horizontes. Te hace viajar tan solo estando en una clase.

¿Qué es lo que hace a una profesora una buena profesora de la lengua italiana?

1) Pasión
2) Sonreir
3) Ser comunicativa
4) Entusiasta
5) Competente
6) Profesionalidad

Ésta es la fórmula perfecta. ¡Ésta es la verdadera descripción de una profesora cualificada y dinámica que ama el mejor trabajo del mundo!



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giovedì 30 ottobre 2014

Being an Italian Language Teacher

Being an Italian language teacher is one of the most beautiful jobs ever. It puts you in contact with the whole world, both young and older people. It opens new horizons. It makes you travel just staying in a classroom.

What makes a teacher a good teacher of Italian language?

1) passion
2) smile
3) being communicative
4) being able to psych up
5) proficiency
6) professionalism

This is the perfect recipe. This is the real portrait of a dynamic and qualified teacher who loves the most beautiful job in the world!


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mercoledì 22 ottobre 2014

Mercato Centrale, conoce Florencia desde el paladar

Situado en el barrio de San Lorenzo, el mercado central fue construido en 1874 por Giuseppe Mengoni, y es una de las visitas obligatorias en Florencia.

Vista del Mercado Central

Por Ana Peinado

En los alrededores, podemos pasear por los puestos de bolsos y carteras de piel, una calle completa de objetos idóneos para el recuerdo. En la noche es un buen plan pasear por la “Piazza del Mercato Centrale”, que acoge a varios pubs y restaurantes, podrás apreciar las luces de colores y el ambiente animado que se palpa en la zona, formando un escenario bohemio y pintoresco.

Al entrar en el mercado, se abre ante nosotros un escenario colorido e impecable, que conserva parte de la estructura antigua, con un techo alto de viga y una distribución que nos recuerda a los mercados tradicionales de años atrás. 
Puesto de quesos
Cuando nos adentramos en el mercado, tenemos  un abanico de posibilidades para comer y beber, todo de denominación de origen de la Toscana. Los precios son muy asequibles, y sobre todo, el personal de cada estante nos puede explicar cada característica del producto y sus propiedades  o sugerirnos nuevos sabores.

Cada puesto, está preparado hasta para los paladares más exquisitos, pasando por toda la variedad alimenticia típica de la Toscana, desde quesos, embutido, vinos, pizza, panadería, verduras, fruta, aceite y vinagre, especias y pasta. 
Un lugar más que agradable para comer, tomar un buen vino y relajarse.
Se siente como el pasado y el presente de este lugar, han hecho del mercado un destino ideal para conocer Italia desde el paladar. 


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venerdì 17 ottobre 2014

Florencia acoge la colección “Picasso and spanish modernity”

El Palazzo Strozzi de Florencia, situado en la Piazza Strozzi, nos deleita con una muestra de cerca de 90 obras, la mayoría de Picasso, pertenecientes al Museo Reina Sofía. La exposición, que comenzó el 20 de septiembre, estará presente hasta el 25 de enero de 2015.


La modelo y el Pintor, de Picasso

Por Ana Peinado


La colección, llamada Picasso y la Modernidad Española muestra más de 40 obras del pintor malagueño, incluidas tanto esculturas, dibujos, grabados como esculturas, como el Retrato de Dora Maar, imagen que inunda las calles florentinas anunciando la exposición . Además de otras famosas obras del artista como Busto y paleta o El pintor y la modelo, que permiten reflexionar sobre la influencia que tuvo el artista, junto con la de los más de 35 artistas representados en esta colección, a ubicar el arte moderno español en terreno internacional.

Entre otros artistas, destacan en esta colección obras famosas como Siurana, el camino, de Miró; El violín, de Juan Gris; Composición cósmica, de Óscar Domínguez o Arlequín, de Salvador Dalí.

Si estás en la ciudad florentina o deseas venir, no te puedes perder la exposición. Aprovecha los descuentos para menores de 26 años que brinda el museo.

Para más información, consultar la página del Palazzo Strozzi: 

giovedì 16 ottobre 2014

Entrevista a Lorenzo Ramos, director titular de la Orquesta de Córdoba


Por Ana Peinado

Lorenzo Ramos, licenciado en dirección de orquesta y diplomado en dirección coral por la Universidad de Música y Artes Escénicas de Viena, cuenta con una larga trayectoria y experiencia a sus espaldas. Ha desempeñado el cargo de director en varias orquestas y coros destacados como la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid o el Coro Nacional de España; además de dirigir las principales agrupaciones orquestales y corales de España.
Desde 2012, Lorenzo asume el cargo de director Titular de la Orquesta de Córdoba.
El director se sincera con el Istituto Europeo para contarnos qué supone ser un director de Orquesta en la actualidad. 


¿Cómo empezó con la música? ¿Cuál fue su instrumento? ¿Y cómo se decidió por la dirección?

Comencé en la música por el ambiente musical familiar, a la edad de 6 años, estudiando piano. Tras graduarme en España, y tras algunas dudas acerca de la especialidad que quería cursar y el lugar en que ampliar mis estudios  (primero quise estudiar canto y dirección coral en Londres y luego musicología y órgano en Salamanca), finalmente, ingresé en la Escuela Superior de Música de Viena (que adquiriría el reconocimiento de Universidad antes de graduarme). Aunque mi intención original fue licenciarme en dirección coral, finalmente sólo obtuve la diplomatura en esta especialidad y aposté por graduarme sólo en dirección orquestal. Fueron 5 años intensos de estudio y de experiencias musicales y humanas, algunas de ellas difíciles, que me ayudaron a madurar y a ver el mundo con otros ojos, más allá de los límites que había experimentado hasta entonces, enclaustrado entre las cuatro paredes de los conservatorios. La decisión de optar finalmente por la dirección orquestal en lugar de la coral, que es la que en principio me llamaba más (por la devoción que desde los 16 años, en que comencé a cantar en coros, sentía por la música española del Renacimiento) fue muy difícil de tomar para mí, por lo que suponía ser hijo de un ilustre director de orquesta y el peso que sabía que el parentesco tendría en mi carrera. Me ayudó mucho el apoyo que tuve de mi maestro, Karl Österreicher, que veía en mí cualidades para dedicarme a ello. Y la decisión la tomé la primera vez que dirigí una orquesta en un curso de verano.

¿Cómo se encuentra en su actual cargo como director de la Orquesta de Córdoba, con los problemas actuales de crisis y falta de patrocinio?

El proyecto de la Orquesta de Córdoba sigue entusiasmándome igual que el primer día, cuando tomé las riendas de la titularidad. Cierto es que no está siendo precisamente un camino de rosas por las circunstancias económicas tan adversas en que nos encontramos, pero por eso mismo es un reto mayor. Me está sirviendo para crecer en otros aspectos, más relacionados con la gestión, que en circunstancias más favorables no tendría necesidad de desarrollar. Además, con los recortes se convierte uno en un programador más eficaz, qué remedio. Naturalmente habría preferido poder disfrutar de las bonanzas económicas de que disfrutaron mis predecesores pero éstos son los tiempos que me ha tocado gestionar y no me arrepiento en absoluto. Así, luego, si es que algún día vuelven las vacas gordas, todo me parecerá mucho más fácil. Pero, por desgracia, soy realista y, aunque soy optimista respecto a la supervivencia a largo plazo de la Orquesta de Córdoba, creo que el secreto de su continuidad será aprender a hacer equilibrios en el filo de la navaja. Por desgracia, a raíz de esta crisis global, no sólo aquí, sino en todo el mundo, a partir de ahora las cuestiones artísticas quedarán ya para siempre indisolublemente vinculadas a las económicas, condicionándolas desde sus cimientos. Como que yo, de gestionarlos, me plantearía seriamente proponer en todos los Consorcios como el nuestro fusionar en uno sólo el Comité de Empresa y la Comisión Artística, con eso lo digo todo.

Cuando comenzó su mandato en la orquesta de cordoba, ya había en la ciudad un creciente interés por la música clásica desde la época de Manuel Hernández Silva. Usted ha indicado que desea transmitir la idea de que la música clásica no es un lujo para unos pocos, sino para toda la ciudadanía. Con este concepto, ¿ha sentido que la gente se haya interesado más en asistir a los conciertos?

Mi filosofía no ha cambiado un ápice, sin embargo cuesta mucho más tiempo y esfuerzo cambiar la mentalidad y los gustos de la sociedad y de las personas. Nosotros hemos procurado acercarnos más a la ciudadanía, sí. La temporada pasada incluso le “pusimos cara” a la formación, con una campaña de publicidad que, en cuanto a originalidad, pasará a los anales de la historia de la Orquesta, porque los cordobeses pudieron ver nuestros rostros en carteles gigantes por la calle y en los medios. Por primera vez se hacía visible que detrás del colectivo hay personas de carne y hueso y creo que eso nos ayudó a que la ciudadanía nos percibiera como algo más cercano y no sólo como una institución cultural sin más. Fue todo un acierto del anterior gerente. Y eso que todos teníamos nuestras reticencias a aparecer en primer plano. Sin embargo creo que fue un éxito y que cambió la imagen que se tenía de la Orquesta. Pero la imagen te ayuda a recorrer sólo una parte del camino para acercarte a la gente. La otra debía concretarse en hechos. De ahí el proyecto social, que, con el patrocinio de la Fundación Caja Sur, nos llevó por primera vez, y en dos ocasiones, a tocar en el centro penitenciario de Alcolea, o para asociaciones como la ASAENEC, las asociaciones de mujeres víctimas de la violencia de género o, mañana mismo, para mujeres venidas de toda la provincia, en conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Rurales, concierto organizado por la Diputación de Córdoba. También hemos salido a la calle a enriquecer la banda sonora de la Fiesta de los Patios de Mayo, en la que llevamos participando ya dos ediciones. La Orquesta, con el auspicio del Ayuntamiento, lleva ya varios años realizando un ciclo de conciertos en los centros cívicos de la ciudad, que este año se llamará Plan Urban y que comenzará el próximo Jueves. En definitiva, son muchas actividades las que realizamos al margen de nuestra temporada de abono (que nos ocupa sólo 12 semanas del total) y otros compromisos de carácter anual, que nos acercan a la ciudadanía. Pero de ahí a que eso vaya a cambiar radicalmente, de la noche a la mañana, la afluencia de público, en cantidad, en edades y en procedencia social, es una utopía. Creo que ese reto es algo que se está produciendo a nivel mundial: Cómo captar nuevos públicos, conservando los presentes. Los conciertos escolares y familiares son una forma de conseguirlo, sin duda, pero no son iniciativas suficientes. Para lograr un margen más amplio de público interesado por la música clásica hace falta que, desde el Estado, se invierta en educación musical en las escuelas, en los medios audiovisuales (en horarios de máxima audiencia, y no sólo  de madrugada). La palabra que busco es normalizar, porque de eso se trata fundamentalmente, de que la música clásica se vea como algo normal, que forma parte de nuestras vidas, como el fútbol (eterno símil usado en estas odiosas comparaciones). Pero para eso se requieren no ya años, sino siglos de tradición, como la que existe en los países de habla germana o anglosajones. No se consigue sin más, sin invertir tiempo, recursos y esfuerzos. En cuanto a la Orquesta de Córdoba, en la humilde medida de nuestras posibilidades, este año hemos logrado romper la tendencia descendente de los últimos 4 años en el número de abonados. Hemos ganado (o recuperado, eso es difícil de concretar) 20 abonados, es decir, un 2’5% con respecto a la temporada anterior, y eso, aunque pueda parecer un dato insignificante es, desde mi punto de vista, un logro descomunal con los tiempos que corren. Por otro lado, hemos aumentado la afluencia de público por conciertos sueltos, lo que , a mi juicio, es un claro signo de que el interés aún existe, pero que se mira más el bolsillo a la hora de escoger los espectáculos a los que se asiste. Algo totalmente previsible y que es el resultado de que, por causa de la crisis, se haya visto reducido el poder adquisitivo de la clase media, de la que procede la mayor parte del público de la música clásica.

Por otra parte, la labor de la Orquesta fuera del Gran Teatro es enorme viendo el programa de actividades de la misma. Por ejemplo, el mes de Noviembre lo tienen bastante ocupado lo que da visibilidad a la Orquesta. ¿Cómo valora estas actividades?

Todas las actividades son importantes para nosotros. No hay concierto pequeño. Es cierto que nos debemos fundamentalmente a nuestros abonados, pero son muchos los públicos que tenemos, no sólo el de abono, y nos entregamos a todos ellos con el mismo ahínco. Desde un principio dije que la Orquesta, financiada casi en su totalidad con dinero público, está en deuda con la sociedad que la sustenta, por lo que debemos devolverle, en forma de música, parte de lo que recibimos. Y esto no se reduce sólo a la ciudad de Córdoba. Nuestro afán es llevar la música a toda la provincia. En los primeros 20 años de historia de la orquesta, se hicieron 40 salidas a la provincia. Sólo en los 2 últimos años se han hecho más de 20. Y estoy convencido de que con el apoyo financiero de la Diputación de Córdoba a partir de ahora serán más.

Un director joven como usted, ¿aporta nuevas formas de dirigir a un grupo numeroso de personas? ¿Cómo es el día a día de un director titular de orquesta?

Me resulta muy curioso que aún hoy en día se tenga esa percepción de mí, a pesar de llevar 17 años ejerciendo esta profesión. Según los medios, llevo ya 17 años siendo “un joven director”, desde mis inicios en la profesión, como director asistente de la JONDE, a los 29 años. Sin embargo no era para nada joven cuando me fui a estudiar dirección a Viena con 25 años. Al contrario, ya era algo entrado en años. Algunos de mis compañeros de estudios tenían hasta 5 años menos que yo. Se ha dado un fenómeno social muy llamativo en esta última década y es que, a pesar de que la profesión, el repertorio y la técnica (que básicamente no ha cambiado nada desde el S.XIX), siguen siendo iguales, la franja de edad de los directores de orquesta profesionalmente activos se ha reducido ostensiblemente. Cuando yo comenzaba a dirigir era joven, cierto, aunque no más que otros. Y sin embargo, desde el auge de directores como Harding, Dudamel, Bringuier (nombrado titular de la OSCyL con sólo 21 años, todo un récord) o Afkham (titular de la OCNE con 31), por citar sólo algunos de los más prestigiosos, la imagen que se tiene del director de orquesta es la de un joven menor de 30 años, cuando hasta ahora, se consideraba joven a cualquier director ¡menor de 50! Sin embargo, he de decir que, a mi juicio, ésta ha sido siempre, y seguirá siéndolo, al margen de modas o tendencias de mercado, una profesión de fondo y de canas. Cierto es que siempre ha habido talentos precoces pero lo de hoy en día es ya un fenómeno global y no sólo esporádico. Hace unos años, dirigiendo en Leipzig, un agente alemán me dijo que con 35 años yo ya era “demasiado mayor” (cito textualmente) para representarme y que, además, no tenía suficiente repertorio para la edad que tenía. Para el que no lo sepa: en Alemania se espera que un director asistente de un teatro de repertorio de provincias, no sólo toque brillantemente el piano y pueda reducir cualquier partitura de orquesta a primera vista, sino que pueda dirigir, de hoy para mañana, hasta 30 títulos de repertorio, nada menos. Pero en mi opinión, la experiencia y el repertorio sólo se adquieren con la edad y para eso hace falta tiempo, mucho tiempo. Por mi naturaleza tranquila soy contrario a jactarme de cualquier tipo de alarde, así que no me obsesiona dominar una cantidad ingente de repertorio en poco tiempo, sino más bien, creo que es más importante conocerlo bien y aprender a degustarlo. Cada obra tiene su momento. Los estudiantes de dirección están obsesionados por dirigir cuanto antes la 9ª de Beethoven o las sinfonías de Mahler. Honestamente, yo espero tardar aún muchos años en hacerlo pues, aunque pueda hacerlo técnicamente sin problema, creo que se requiere crecer esas obras interiormente, crecerse uno en ellas, y crecer antes como persona y como artista para saber interpretarlas con la madurez que requieren. Naturalmente si uno se inicia en la dirección de orquesta con 8 años, como Maazel (y se poseen sus increíbles dotes musicales, todo hay que decirlo) el recorrido alcanza su madurez mucho antes que la mayoría. Pero la mayoría somos sólo directores normales, sin ese plus que otorgan el gran talante y una química especial de la que están hechos sólo los grandes genios de la dirección. Me considero un buen profesional, eso sí, un Kapellmeister, por citar el término alemán, lo que aquí antiguamente se conocía como maestro de capilla, es decir, alguien que conoce el oficio y que ayuda en la concertación de los diferentes instrumentos, solistas instrumentales o vocales y coros que conforman la partitura y eso es lo que trato de aplicar en mi trabajo diario con las orquestas. Me tengo, eso sí, por un buen conocedor del repertorio coral y lírico, pues no en vano, de los 16 a los 30 canté en coros y conocí bien el repertorio coral desde dentro. Ayuda mucho a la hora de dirigir desde el foso, saber lo que necesitan los cantantes en cada momento. Por terminar de contestar a la pregunta, el día a día de un director titular es muy diferente al del que no tiene una orquesta a su cargo, pues implica una serie de obligaciones que van mucho más allá de prepararse el programa que se va a dirigir. Hay que organizar muchas cosas y a veces con poco tiempo de reacción. Hay que programar muchos conciertos, de estilo y plantillas muy diferentes. Hay que presidir audiciones, participar en la gestión, aportando los conocimientos artísticos y técnicos que normalmente desconocen los gestores y el personal administrativo. Hay que estar las 24 horas al pie del cañón y en contacto perenne con el responsable de producción, el inspector, el archivero, etc… En definitiva, es un cargo de responsabilidad y no sólo se está ahí para disfrutar de hacer buena música, hacer disfrutar al auditorio y nada más.

Asume una gran carrera a sus espaldas siendo tan joven. ¿Qué consejos daría a futuros directores?

Por cerrar el tema de la edad, 14 años de carrera, aunque no son todos, son ya muchos y, la verdad, no considero que haya recorrido un camino tan largo como otros colegas de mi edad (aunque aún no lo he recorrido del todo, claro está) pero sí estoy orgulloso de haberlo recorrido peldaño a peldaño, sin saltarme ninguno y sin ayudas. Como decía al comienzo de esta entrevista, el peso del apellido familiar ha pesado mucho en mi trayectoria y no, como pueda pensar alguien, a favor, sino más bien en contra. Se me ha exigido más que a otros, sin parentescos familiares: demostrar que era digno de algo y que me lo había ganado por méritos propios y no porque se me hubiera regalado, (aunque, por desgracia, siempre habrá alguno que piense que es así). Mi consejo es que se preparen lo mejor que puedan para una carrera que es muy sacrificada (se pasa uno la vida estudiando, cuando otros dejaron de hacer eso en la Universidad o incluso en el instituto) y muy competitiva; que adquieran una técnica lo más depurada posible, con la que sean capaces (como suelo poner de ejemplo en mis clases) de hacerse entender por una orquesta norcoreana que no hable ni palabra de inglés; que trabajen las relaciones públicas, las relaciones humanas, pues de ello depende el 75% de nuestro éxito: no sólo hay que explicarse bien, sino dirigirse a las orquestas con respeto, con conocimiento del medio y con mucha mano izquierda, firme pero flexible a un tiempo (como una caña de bambú). Y que piensen siempre que cualquier experiencia que puedan adquirir es buena, por escasos recursos o tiempo de que se disponga. Eso sí, que aprendan a administrarse el tiempo como un cirujano que tiene la vida de un paciente en sus manos, porque el tiempo y el tempo lo son todo en esta profesión (que lleven siempre un metrónomo y un reloj a mano). ¡Ah!, y que muestren siempre su lado más cordial, aunque no se obtenga lo que uno espera, porque la perfección no existe. Hay que tener mucha tolerancia a la frustración que se puede llegar a sentir en una profesión tan solitaria como ésta. Por último, que no dejen nunca de exigirse a sí mismos, en dar lo mejor de sí mismos y al 100%. Hay que preguntarse a diario si uno está siendo lo suficientemente claro y si puede mejorar en algo. Y, por supuesto, que se disfrute de cada nota, porque nunca se sabe cuándo puede sonar el último acorde de nuestras vidas.

Imparte un curso para futuras promesas de dirección orquestal. ¿Qué supone ser un director de orquesta en pleno siglo XXI?

Creo que en buena medida ya he contestado a esta pregunta en las anteriores respuestas. De todas formas, creo que cada siglo ha tenido su protagonista. A grandes trazos, yo diría que el S.XVIII fue el de los grandes divos de la ópera (más que el S.XIX, si cabe, aunque siempre ha habido divos en la ópera, pero no olvidemos que algunos castrati eran adorados como semidioses y recibían honores reservados a la realeza). El S.XIX fue el de los grandes compositores-virtuosos de su instrumento y el S.XX el de los grandes Maestros de la batuta. ¿Así pues, qué nos queda? Sin duda, el S.XXI pertenece por entero al Regisseur, esto es, al director de escena, que tiene más poder que el maestro y, si me apuran, más que los propios compositores y libretistas, pues alguno que otro se permite el lujo de cambiar lo que quiera a su antojo.

Por último, ¿considera que la programación de la Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino es básicamente lírica? ¿Que concepción tiene de la orquesta florentina y de la italiana en general?

Hasta donde yo sé, la Orquesta del Maggio Musicale cultiva todo los géneros, no sólo la ópera. Nunca la he tenido por una orquesta eminentemente lírica, la verdad, aunque, para ser honesto, no he seguido muy de cerca su trayectoria. Me consta que es una de las mejores orquestas italianas (no puede ser menos, con alguien de la talla de Metha en el podio) y  también una de las grandes europeas. En Italia, como en España y, en general, en los países mediterráneos, existe una gran variedad de orquestas, de todos los niveles. Pero no creo que esto sea algo exclusivo de nuestra cultura. En Alemania está claro que no todas las orquestas son la Filarmónica de Berlín, aun que el nivel medio es bastante alto. Pero hay de todo en todas partes, eso es incuestionable. En lo que a mí experiencia personal se refiere, mi única aventura italiana hasta la fecha fue bastante felliniana, aunque suene a tópico definirlo así. Pero lo cierto es que Italia es muy felliniana, en la misma medida que España es muy berlanguiana, ¿o no?. Estamos hartos de verlo todos los días en el telediario. Eso o que Fellini y Berlanga supieron retratarnos muy bien… y si no, ahí tienes la Ópera de Roma, a punto de disolverse, tras 134 años de historia a sus espaldas, y con nada menos que Muti haciendo mutis por el foro. ¿Es o no es felliniano? En cuanto a ejemplos berlanguianos, en España los tenemos a docenas.

Para conocer más de Lorenzo, les invitamos a visitar su página web: www.lorenzoramos.com


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mercoledì 15 ottobre 2014

Graziano Pellè - un caso italiano




di Fabrizio Ulivieri

Intervista a Graziano Pellè sulla Gazzetta dello Sport del 15 ottobre 2014.



D: Sì, ma perché lì [Olanda] segna e da noi no?

R: Semplice: continuità. Qui per togliermi dal campo devono spararmi

D: E in A cosa non va?

R: Si cerca sempre gente matura ed il giovane va in prestito. Se Giovinco fosse cresciuto all’Ajax, magari a 15 anni era in prima squadra e poi a 19 lo vendevano al Barça


In queste risposte è riassunto il sistema Italia. Vecchio ai vertici (anche se ci stanno presunti giovani) vecchio nel lavoro vecchio nella mentalità. Vecchio nell’innovazione. Vecchio. E’ un sistema vecchio.

Ma perché?

Irresponsabilità politica? Può darsi.

Politici incapaci? Probabilmente.

Industria incapace di rinnovarsi? Sì, sicuramente la maggior parte del mondo della piccola e media industria preferisce il vecchio al nuovo e non ama rischiare ed innovare.

Fondamentalmente sono un hegeliano e credo nella personificazione della storia, dello Spirito della storia, da parte di un popolo e gli Italiani per storicità sono sempre stati mediocri, voltagabbana, inaffidabili ed amanti dell'immobilismo, ben sintetizzato da Giuseppe Tomasi di Lampedusa nel suo Gattopardo "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi".

Cambiamenti politici di superficie, tramite annunci via mass media, ma senza reale cambiamento questo è il metodo italiano.

Lo Spirito italiano da una parte è per natura incapace di volere i cambiamenti dall'altro è sottoposto via politica (Bruxelles) alle pressioni dei gruppi finanziari internazionali che preferiscono un' economia europea debole e non forte. Per cui alla fine questo paese rimane bloccato su se stesso e non si evolve. Per cui un Graziano Pellè deve andare all'estero per vedersi valutato e considerato e per finalmente avere quel successo professionale che in Italia gli viene negato da un sistema bloccato.

La classe politica italiana è fortemente asservita, consapevolmente (e forse in minima parte anche inconsapevolmente) ai gruppi finanziari globali che operano perché in Europa l'economia non cresca e stalli se non addirittura tracolli e fa perdurare la guerra infinita (per questo è meglio che l'economia stalli invece di tracollare) mossa da gruppi finanziari che controllano il mondo e promuovono ogni tipo di guerra per sfruttare, depredare e fare business a proprio vantaggio, impoverendo gli stati (fino a portarli sull'orlo del fallimento e consegnandoli direttamente a gruppi malavitosi) e aumentando il proprio potere economico e di conseguenza politico.

L'Italia non ha in nessun modo una classe politica capace/volente rispondere in modo diretto a questo attacco globale a livello finanziario. Ma la gente, singolarmente può contrapporsi già nel proprio piccolo combattendo una guerra asimmetrica, ovvero rispondere non con la medesima arma, perché non può, ma con armi assai meno convenzionali promuovendo il valore dell'impegno e della serietà personali, i valori etici e morali, estetici (ritornando tutti in prima persona a produrre Bellezza, che è nella tradizione dello Spirito italiano), recuperando le basi della vera cultura europea moderna (l'esistenzialismo) da opporre alla cultura dell'invasione (mainstream).

Quante volte si è sentito dire, se ci fosse un minimo di serietà in più nella gente questo paese andrebbe meglio?

E' una verità di per sé evidente ed è la forza di una risposta che dovremmo coscientemente dare a chi ci attacca globalmente.

Si vince in primo luogo non perdendo. Gli USA dal Vietnam in poi hanno subito sconfitte militari notevoli perché hanno appunto sempre vinto perdendo.